La vida es el mejor
regalo que nosotros como seres humanos podemos gozar ya que Dios nos la dio.
Por lo tanto debemos valorarla, es cierto que en veces nuestros problemas nos
invaden y pensamos lo peor incluso llegamos a decir “quiero morirme” es un gran
error pronunciar esas dos palabras, tal que nos puede pasar algo por la consecuencia
de decir aquello.
Por ejemplo,
nosotros somos seres proactivos, con todas las capacidades físicas e
intelectuales que Dios nos brindó, sin embargo por un problema en nuestras
vidas que no encontremos una solución rápida queremos morir y nos quejamos de
las cosas que nos pasan sin darnos cuenta que son solo pequeñas pruebas que
Dios nos pone; a la diferencia de que hay personas con enfermedades mortales como
es el Sida y que cuando le es detectado a alguien dándole la mala noticia de que
le queda poco tiempo de vida, es una tristeza inmensa que en esos momentos expresan
“prefiero morirme rápido a que estar sufriendo” pero es muy mala idea decir
eso, porque lo que deber hacer una persona en aquella situación es asimilar la
noticia y luego razonar de que la vida es lo mejor que tenemos y a pesar de
todo cada instante hay que disfrutarlo como si fuera el ultimo, porque ser feliz
no solo te anima a ti mismo sino también a los que te rodean.
Vivir es lograr lo
que te propones, es conseguir esa felicidad que tanto uno anhela. Debes
aprovechar cada minuto al máximo de tu vida.
Convivir en armonía con
los demás es apoyarse uno a los otros, ya que todos debemos ser una comunidad
unida.
La vida ha adquirido
un importante papel en la historia de la filosofía, y ante todo la vida no es una
cosa palpable que se puede tocar o ver bajo el microscopio. Cuando nace un ser viviente,
este no adquiere vida, sino que hereda la habilidad para construir estructuras que
ponen en movimientos ese estado de la energía. La vida es un conjunto de micro
estados de la energía que asocia con una tardanza en el esparcimiento espontaneo
de esa energía.
La vida es una
gratuidad, es algo que se nos ha dado sin contar con nosotros, por lo mismo es
algo gratuito. "Nacemos, y nada
podemos rehusar. Son otros quienes dibujan, diseñan, garabatean y proyectan
sobre el papel de nuestra vida. Nos echan flores y, al mismo tiempo, espinas.
Nos besan y, a la vez, recibimos miradas de desprecio… No tenemos capacidad
para escoger, y nada podemos rehusar. Somos plena acogida. A todo decimos que
sí. Y todo lo que entra en nosotros a través de los sentidos lo guardamos como
bagaje para la vida. Un bagaje que no podemos seleccionar ni escoger" (cf.
Wilson, 1983, 17).
La vida es un
proyecto, "El hombre no es, sino que "va siendo" esto y lo otro…
Ese "ir siendo" es lo que, sin absurdo, llamamos "vivir".
No digamos, pues, que el hombre es, sino que vive" (cf. Ortega, 1958, 48).
La vida es una
personal responsabilidad, "El vivir -señala Aristóteles (1981, 9)-, con
toda evidencia, es algo común, aun a las plantas; más nosotros buscamos lo
propio del hombre".
Quizá el hombre no espera nada de la vida, pero la vida si espera algo
de él.






